Curaduría de contenidos

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Aprende a realizar curaduría de contenidos

Qué es y cómo hacer curaduría de contenidos: una guía de Subitus

Se oye cada vez más: curaduría de contenidos. Es algo que quizá hemos hecho, aunque no en forma metódica. Pero siempre es mejor tener una guía para hacer esta tarea de la mejor manera. ¿Cuál es el objetivo de la curaduría de contenidos? ¿Qué alcances tiene? ¿Cómo agregar valor a una curaduría de contenidos? ¿Es un producto estático o es otra cosa?

Recuerdo esos tiempos en que preparar una clase o una presentación consistía en consultar un par de enciclopedias, buscar los libros de las autoridades en la biblioteca y leer los artículos “más recientes” en un journal o revista semanal, mensual… a veces semestral, y quizá consultar a un académico o experto en el tema. En cierta manera, todas esas actividades constituyen una especie de curaduría: una selección de contenidos contextualizados para una audiencia.

Antes, para reunir las ideas principales se utilizaban tarjetas de cartulina, libretas, cajas para archivar fotografías… En los años de 1990, la presencia de la computadora no hacía aún gran diferencia, porque si bien comenzaron a abundar las enciclopedias en CD-ROM y se comenzaba a intercambiar información utilizando boletines electrónicos, listas de correo electrónico, gopher (¡!) o incipientes páginas web, aún dependíamos de libretas, hojas impresas y los primeros programas para hacer presentaciones o documentos.

Claro, internet y los dispositivos portátiles cambiaron todo eso. Ahora tenemos acceso directo a la información de verdad más reciente, a todo tipo de medios y contenidos. Podemos usar agregadores de contenido… y aún así perdernos en un mar de información. Por eso es importante la curaduría de contenidos, pero más que nada… la persona que la realiza y pone en ella un valor agregado.

Curaduría de contenidos: sus principios

Primero, ¿qué es la curaduría? Es un término latino que proviene de la palabra curator, el que cuida, el que cura, el que gobierna (de ahí podríamos ir con facilidad a “el que organiza”). Es un término que se usaba principalmente en el ámbito del arte y la museología. Un curador de arte selecciona, mantiene y preserva una colección de objetos o productos culturales. Es el generador y el protector de una colección. También la nutre y la hace crecer.

En la actualidad, al hablar de curaduría de contenidos nos referimos a algo más. Porque ahora enfrentamos un problema inverso: la cantidad abrumadora de información que existe. Parecería que ahora no necesitamos que alguien haga crecer la colección, sino alguien que sea capaz de encontrar las agujas en los pajares, ubicar las fuentes legítimas, seleccionar los ejemplos más pertinentes, encontrar las fuentes más útiles y relevantes.

La curaduría de contenidos es, en sentido amplio, la reunión y contextualización de elementos de información concernientes a un tema, que se consideran importantes o relevantes, para compartirlos  con un público específico.

Pero, ¿quién hace la curaduría? Un curador, un editor. Una persona que sea capaz de encontrar diferentes fuentes de información, contextualizarlas de acuerdo con ciertos criterios y añadir valor a la colección.

Francis Pisani, del Clarín, comenta sobre los curadores de contenido:

El curador es el editor que elige no sólo artículos, sino los tweets, fragmentos, fotografías o videos de mayor sentido. Un papel que cualquiera puede ejecutar, no nada más los periodistas. La curaduría puede recurrir a los algoritmos, a la web semántica y a la inteligencia artificial para ofrecernos un contenido susceptible de cautivarnos más, pero resulta mucho mejor cuando se beneficia de la capacidad de discernimiento humana.

Se resalta el papel de lo humano. Es posible que las herramientas computacionales arrojen resultados notables, pero sigue siendo importante el juicio de un humano para determinar la relevancia de los contenidos. Aunque no solo para eso.

El curador, editor de contenidos, agrega  valor a la colección. Además de la selección y contextualización, tiene otras maneras de hacer que su trabajo sea más útil y valioso.

Por ejemplo, es posible ofrecer una reseña muy breve, una frase quizá, para contextualizar; añadir un comentario crítico que oriente la lectura o revisión del material; indicar por qué encuentra relevante incluir algún elemento de información; sugerir las preguntas con las que se podría analizar o revisar un contenido.

Todos estos son elementos que no pueden ser realizados en forma automática por un software o una máquina, al menos no hasta el momento. Es cierto que la inteligencia artificial es capaz de hacer sugerencias, encontrar patrones de búsqueda y gustos… pero ese tema lo trataré en otra ocasión.

Curaduría de contenidos para e-learning

Realmente no hay una metodología establecida, porque una curaduría siempre dependerá de las necesidades de quienes utilizarán los contenidos.

Además, dichos contenidos pueden ser de diferentes tipos y formatos. En ocasiones es necesario reunir fuentes “físicas” con fuentes digitales. En otras ocasiones se requieren  solamente fuentes digitales, ya que es más fácil tener acceso a ellas y conveniente para todos, por su disponibilidad casi inmediata.

No obstante, hay algunos pasos y lineamientos que conviene tomar en cuenta para hacer una curaduría de contenidos relevante y útil.

El título de este artículo debe dar las pistas para la especificidad de la curaduría de contenidos. Si está hecha para e-learning, en cualquiera de sus vertientes, lo más probable es que se trate de una reunión metódica de contenidos digitales, de modo que sea posible hacerlos accesibles para quienes estén tomando el curso, sin importar su ubicación geográfica o, en algunos casos, el momento en que puedan consultar las fuentes.

El proceso para realizar una curaduría de contenidos

El proceso de curaduría de contenidos suele tener estos pasos: buscar, filtrar y recolectar, catalogar, reunir/almacenar, compartir.

El primer paso es, por supuesto, buscar información y contenidos. Se debe recurrir a diferentes fuentes, no limitarse a Google, Yahoo y otros buscadores. También es conveniente recurrir a agregadores de contenidos, listas de Twitter, grupos de Facebook, por citar solo algunos ejemplos muy socorridos.  

El segundo paso, el filtrado y recolección, es el proceso de selección y discriminación de contenidos que se obtuvieron en la búsqueda. En ese paso se decide el nivel que deben tener los contenidos (básico, medio, avanzado, artículos científicos o de divulgación, etc.), el tipo de contenidos que se incluirán (vínculos a artículos, si serán de acceso libre o con suscripción, videos, podcasts, etc.), los temas (basados en una taxonomía predefinida, en un plan de estudios o temas en específico).

La catalogación consiste en darle una estructura a los elementos recolectados. El filtrado inicial puede dar las bases para armar el catálogo, porque ya contendrá unas divisiones iniciales: contenidos escritos, audios, videos, provenientes de fuentes de acceso libre o de paga, etc. O bien se pueden organizar por temas relacionados, por utilidad, etcétera.

Reunir o almacenar es el paso en que se juntan los elementos recolectados y catalogados en una herramienta o depósito en el cual se mantengan todas juntas y listos para ser consultados. Puede ser una herramienta de agregación en línea, un e-mail sencillo con vínculos al repositorio o a las fuentes originales, un espacio en la nube donde se resguarden materiales digitales, catalogados en carpetas y subcarpetas, una biblioteca digital, etc.

Cuando se tiene todo listo es posible compartir los contenidos reunidos. Esto dependerá del medio utilizado para reunirlos. Se puede ofrecer acceso a un repositorio, hacer una lista de e-mail, generar un “boletín” electrónico, etcétera. Aquí las preguntas relevantes son: ¿con qué regularidad se mandará un e-mail o boletín? ¿Se compartirán los contenidos una sola vez o habrá actualizaciones?  

Considero que la curaduría es un plan de acción con un “producto vivo”

Como se puede ver, el proceso de curaduría requiere de varias tareas que deben ser definidas en un plan. Las preguntas clásicas resurgen: ¿Para quién se realiza la curaduría? ¿Qué material se reunirá? ¿Cómo se reunirá? ¿En dónde? ¿Cada cuándo se compartirá o actualizará?

Esas son las preguntas básicas, que se deberán completar con preguntas más específicas hasta llegar a una configuración personalizada para las necesidades de la audiencia.

En este subtítulo hablo de un “producto vivo” porque en lo personal considero que la agregación de contenidos, su catalogación y distribución es un proceso constante, que puede crecer o disminuir, conforme unos materiales sean incluidos y otros retirados por cuestiones de caducidad, finalización del acceso, remoción de ligas (vínculos rotos), etcétera.

El curador no solo protege y resguarda, también mantiene: nutre y hace desarrollarse la colección a su cargo.

Algunos consejos para filtrar y seleccionar contenidos

En un mar de información, es bueno tener reglas generales para seleccionar los contenidos que estarán en nuestras colecciones

  1. Buscar en múltiples fuentes de contenido. No hay que limitarse a una sola fuente, porque se puede correr el riesgo de ofrecer información parcial o prejuiciada, lo cual limitaría el panorama de quienes consumirán el contenido.
  2. Mantener el contacto con los consumidores del contenido, analizar sus preferencias y opiniones, tomar en cuenta sus sugerencias y peticiones (si la herramienta usada lo permite, permitir que se pueda votar, indicar si fue útil, etc.).
  3. Conservar siempre la fuente del vínculo o elemento multimedia. De ser posible, incluye un link directo o alguna manera de tener acceso al elemento original.
  4. Utilizar etiquetas o palabras clave para que sea más fácil identificar los objetos o realizar búsquedas.
  5. Si se utilizarán citas del contenido para invitar a la lectura o consulta, hacerlo en forma breve y, por supuesto, sin reproducir el contenido completo.

En artículos futuros pienso hablar sobre las herramientas que se pueden utilizar para la curaduría de contenidos en internet (enfocadas en e-learning) y otros lineamientos metodológicos en el caso de que las curadurías queden abiertas a su consulta en internet (etiqueta y repercusiones éticas). ¿Qué opinas al respecto? ¿Te interesaría que esos temas sean tratados?

 

 

 

 

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