El modelo flipped classroom propone una nueva dinámica de aprendizaje que permite no solo optimizar los tiempos en el aula y la incorporación de los contenidos, sino también establecer una comunicación más fluida entre el docente y los estudiantes, así como promover el pensamiento crítico y la creatividad. ¿Pero en qué consiste exactamente esta modalidad?

¿Qué es el flipped classroom?

El flipped classroom o aula invertida es un modelo pedagógico que invierte los roles del modelo clásico. Mientras que la clase tradicional tiene un carácter teórico-expositivo, en el que el profesor expone un tema nuevo o repasa uno ya visto y dedica una pequeña porción de tiempo a la ejercitación o las actividades de refuerzo, dejando estas últimas como tarea para el hogar, en el flipped classroom se plantea la clase como un espacio eminentemente práctico, haciendo hincapié en la participación del alumno y dejando la adquisición del contenido teórico para el hogar. Ello se logra por medio de recursos como videos o algún otro contenido audiovisual, que pueden o no ser hechos por el docente a cargo del curso, así como el uso de sesiones virtuales donde el profesor responde dudas o consultas.

¿Qué objetivos y características tiene el flipped classroom?

Como quedó dicho, la principal característica del flipped classroom es la inversión de los roles tradicionales de docente y estudiantes: el docente deja de ser una suerte de “portador del saber” que “derrama” sus conocimientos sobre los estudiantes que reciben pasivamente el mensaje y pasa a ser más un guía u orientador, mientras que los estudiantes son quienes toman un rol más activo, mediante distintas actividades, como puede ser el intercambio de ideas o la exposición de lo visto en los recursos utilizados como material teórico, o la resolución de dudas que les hayan quedado después de vistos los mismos. El objetivo de esto es lograr que los estudiantes adquieran un mayor compromiso con su formación, lo que a su vez también permite que la incorporación de los contenidos sea más efectiva, al ya no estar basada en la mera repetición o memorización para una evaluación oral o escrita, sino que se produce una elaboración crítica de los mismos.

¿El flipped classroom es un nuevo modelo pedagógico? 

Si bien puede parecer algo novedoso o producto de teorías pedagógicas contemporáneas, lo cierto es que podemos encontrar antecedentes de elementos del flipped classroom desde la Antigüedad, desde las enseñanzas del filósofo chino Confucio, quien resaltaba la importancia de llevar a la práctica lo enseñado para que fuera realmente aprendido, hasta los griegos como Sócrates, quien aplicaba un método consistente en hacer preguntas a quienes acudían a él como estudiantes, a fin de que llegaran a una conclusión por su propia cuenta, actuando él como un mero guía u orientador. Por lo tanto, aunque puede parecer lo contrario, el flipped classroom recupera una concepción pedagógica casi tan antigua como el hombre, con la diferencia de que utiliza la tecnología actual para facilitar el aprendizaje y hacerlo más dinámico, pero el eje central (fomentar un rol más activo del estudiante en el proceso mediante la práctica y aplicación del conocimiento) sigue siendo el mismo.

Qué no es el flipped classroom

Lo dicho anteriormente podría llevar a pensar que el flipped classroom es una especie de “anarquismo pedagógico”, en el cual no hay ningún parámetro que permita evaluar el aprendizaje de los estudiantes, dejando que estos lleven la clase por su cuenta sin ninguna supervisión y sin ninguna exigencia por parte del docente. Pero en realidad no tiene nada que ver con eso, e incluso es más bien lo contrario.

No es un anarquismo pedagógico desde el momento en que la jerarquía docente – estudiante se mantiene, lo único que cambia es el rol que cada uno adopta en el espacio de la clase.

 No es un modelo en el cual no existen parámetros de evaluación porque estos se mantienen, solo que mediante otras estrategias más activas que buscan evaluar no la memorización de contenidos sino la elaboración crítica de los mismos.

Tampoco es un modelo guiado por los estudiantes y sin exigencia por parte del docente. El flipped classroom requiere de un compromiso de ambas partes, lo cual implica tanto vencer resistencias por tratarse de una metodología relativamente nueva (al menos en su forma actual) y que requiere una explicación de su funcionamiento, como buscar la motivación adecuada para conseguir ese compromiso, por medio de estrategias que logren interesarlos.

Por último, es importante recalcar que el flipped classroom no es un modelo rígido que debe seguirse paso a paso como un protocolo, sino una herramienta que puede adaptarse a las posibilidades y necesidades que el caso requiera.

¿Puede implementarse el flipped classroom en el e-learning?

El flipped classroom cuenta con varias ventajas para su implementación en el e-learning debido a su versatilidad, la cual le permite adaptarse a las diferentes propuestas según las necesidades del curso, del docente o los estudiantes. Con todo, es posible que su implementación en una modalidad de cursada totalmente virtual tenga algunas limitaciones. La más importante de ellas es que el flipped classroom está pensado para cursadas semipresenciales, es decir, requiere de una instancia presencial en la cual se puedan desarrollar actividades grupales, o al menos, se produzca algún tipo de intercambio más allá de la mera resolución de dudas, algo que si bien puede subsanarse mediante el recurso de una videoconferencia, la virtualidad limita considerablemente la interacción grupal.

No obstante esto, no se puede desdeñar el potencial que el flipped classroom ofrece en el uso de plataformas virtuales, en especial en lo que se refiere al acceso de los participantes a los contenidos, ya que permite que puedan ser vistos cuando ellos puedan y las veces que se considere necesarios. 

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