Ocho criterios de redacción para cursos en línea

En otro artículo hablamos de la importancia de cuidar la redacción al realizar el diseño instruccional de los cursos en línea. Compartimos algunos tips para la redacción.

En esta ocasión te daremos algunas herramientas más, vinculadas con los criterios de escritura.

Recuerda que el objetivo fundamental de cualquier curso en línea es que los participantes aprendan y reflexionen sobre los contenidos, por lo que estos estar organizados y expuestos de forma clara y amena.

De ese modo tendrán una intervención más activa en el proceso.

Por todo lo anterior, ten en cuenta estos criterios al momento de redactar el contenido de un curso.

Define a tu audiencia

Ya comentamos un poco de esto cuando hablamos de la gamificación. No es lo mismo diseñar un curso dirigido a adolescentes que a adultos, o a personas con o sin conocimientos previos del tema.

El tipo de público definirá el tono en que debes escribir, qué información puede o no darse por sobreentendida o si se requiere un espacio para explicarla, etc.

Planifica y segmenta el contenido

La planeación es un paso fundamental en el diseño instruccional. Dividir el contenido en módulos permitirá una mejor exposición del mismo, ya sea por temas, por orden cronológico o por el criterio que consideres más adecuado.

Como recomendación, se sugiere empezar por lo más simple y avanzar hacia conceptos más complejos, así como ir de lo general hacia lo particular.

Usa títulos llamativos y sin artículos

Los títulos y subtítulos no solo permiten organizar mejor la secuenciación del contenido, también cumplen una función de “enganchar” a los participantes. Lo deseable es que los títulos sean claros e incluyan conceptos clave. Evita títulos largos o que no contengan conceptos importantes.

En el mismo sentido, evita el uso de artículos innecesarios; por ejemplo, en lugar de “Los orígenes y las características del romanticismo alemán” escribe “Orígenes y características del romanticismo alemán”.

Otra variante recomendada es utilizar los dos puntos para separar los conceptos centrales de los secundarios. En el ejemplo anterior, quedaría “Romanticismo alemán: orígenes y características”.

Destaca ideas clave

Resaltar los términos o conceptos importantes con negritas ayuda a visualizarlos con mayor facilidad y recordarlos mejor.

Además, al hacerlo generas una guía de lectura rápida para que quienes escanean información puedan ver en un momento de qué trata una pantalla.

No obstante, procura evitar resaltar oraciones completas, ya que será más difícil retenerlas y tendrán un efecto contrario porque invisibilizan las palabras importantes.

Otro recurso muy útil es resaltar las ideas importantes en recuadros aparte, con encabezados como “Recuerda que… ” o “ Muy importante”.

Utiliza conectores

Los conectores son construcciones de palabras que permiten unir unas oraciones con otras en un orden lógico, es decir, permiten hilar unas ideas con otras.

Existen diferentes tipos de conectores, según el uso y la relación que se quiera establecer entre las oraciones conectadas.

Así, existen conectores enumerativos (“en primer lugar”, “en segundo lugar”, “por último”, “finalmente”), consecutivos (“por eso”, “entonces”, “a causa de esto”), adversativos (“sin embargo”, “no obstante”) y explicativos (“es decir”, “a saber”), entre otros muchos.

Evita oraciones compuestas y subordinadas

Ya hablamos sobre esto cuando abordamos los tips de escritura para tu curso en línea. Las estructuras sintácticas largas y complejas dificultan la comprensión, además de que visualmente resultan demasiado “cargadas”.

Esto también provoca un mayor esfuerzo por parte de los participantes para asimilar el contenido. En la medida de lo posible, evita las oraciones demasiado largas o las oraciones dentro de otras; en cambio, busca segmentar la información en párrafos u oraciones más cortas, ateniéndote a lo esencial.

Explica los términos desconocidos

Cuando introduzcas un término que resulte desconocido para los participantes, asegúrate de explicarlo de la manera más clara y concisa posible, a fin de que no pierdan el hilo de la exposición y puedan seguirte.

Un recurso muy útil en este sentido puede ser un glosario donde los participantes pueden consultar los términos que desconozcan las veces que sean necesarias.

Humaniza tu escritura

Está demostrado que un estilo más informal y coloquial resulta más efectivo a la hora de incorporar contenidos que uno más formal. Tampoco se trata de que conviertas tu curso en línea en una versión e-learning de la serie “… para dummies”, pero sí que trates de ofrecer los contenidos en un lenguaje accesible y comprensible para los participantes.

Un estilo exageradamente formal y académico resulta igual de ineficaz que uno exageradamente informal y simplificador. La clave está en encontrar un punto intermedio, verás que se puede exponer algo de forma amena sin perder el rigor académico.

Esperamos que estos criterios te ayuden a la hora de escribir tu diseño instruccional. Si quieres recibir más contenidos sobre e-learning que te ayuden a mejorar tus cursos en línea, puedes seguirnos en nuestras redes, donde encontrarás más artículos y recursos que te serán de mucha utilidad.

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